Mucho tiempo pasó y el Cyber espacio se esfumó en estos tiempos de maternidad. Pasaron las fiestas de fin de año de los colegios, la Navidad, el Niño Dios, los Reyes Magos, el pastito y su grandes camellos que aparecen y desaparecen porque “son magos”.
El año comenzó y un inevitable y hasta forzado balance nos abrazó. En estos momentos, donde ser madres parece ser todo un esfuerzo y hasta un mismo desafío, nos sentamos en la cama abrumadas por el insomnio y la ansiedad y tratamos de respondernos: cumplimos con lo planteado en el 2008? Fueron felices nuestros hijos? Fueron plenas sus miradas diarias? Que cambiaríamos para el 2009? En fin, y me atrevo a suponer que muchas vamos a estar identificadas por una respuesta o compromiso casi preponderante: Más tiempos en estos tiempos de “no maternidad”. Y si, la contradicción ahora es explícita…. Como lograr construir un espacio íntegro para nuestros hijos en este mundo lleno de urgencias, presiones horarias, llamadas telefónicas y necesidades del“ayer”.
Les dejo una parte de una reflexión que me caló hondo muy hondo y que completa o resume esta extraña sensación que nos une y nos aliena. Es la columna de Mori Ponsowy sobre Ser Padres hoy, que salió publicada en un medio gráfico cordobés.
“…Cuántas horas pueden pasar los chicos frente a la tele?, ¿ Cómo sacudir a los adolescentes de la apatía para que se interesen por el conocimiento? ¿Cómo trasmitirles confianza en la familia después de un divorcio?... Muchos pensador coinciden en señalar que en nuestro tiempo- a pesar d sus múltiples e innegables ventajas- algo importante se ha perdido.
Para algunos especialistas el escape del exceso de prohibiciones de otras épocas, han conducido a un exceso de permisividad que trae consecuencias nocivas. Para otros, los padres están más preocupados por darles bienestar material, y descuidan el aspecto más emocional de la crianza. En tanto, un profesional asegura que los chicos están constantemente bombardeados por mensajes violentos…
Yo diría que nos hemos quedado sin tiempo. De tanto dejarnos seducir por la industria del entretenimiento, de tanto ver película tras película, detrás de correr como locos detrás del éxito y del dinero, de tanto preocuparnos por no perder lo mucho o lo poco que tenemos, nos hemos quedado sin tiempo para estar con nuestros hijos.
Sin tiempo para observarlos en silencio y con la sensibilidad necesaria para descubrir lo que les pueda estar pasando. Sin tiempo para estar con ellos echados en una plaza, en silencio, mirando las nubes pasar. O volando un barrilete. O incluso sin hacer nada en absoluto.
Tal vez no sea tan difícil recuperar algo de lo perdido, Al fin y al cabo, el futuro sólo está hecho de tiempo. En nosotros está en qué gastarlo”
El año comenzó y un inevitable y hasta forzado balance nos abrazó. En estos momentos, donde ser madres parece ser todo un esfuerzo y hasta un mismo desafío, nos sentamos en la cama abrumadas por el insomnio y la ansiedad y tratamos de respondernos: cumplimos con lo planteado en el 2008? Fueron felices nuestros hijos? Fueron plenas sus miradas diarias? Que cambiaríamos para el 2009? En fin, y me atrevo a suponer que muchas vamos a estar identificadas por una respuesta o compromiso casi preponderante: Más tiempos en estos tiempos de “no maternidad”. Y si, la contradicción ahora es explícita…. Como lograr construir un espacio íntegro para nuestros hijos en este mundo lleno de urgencias, presiones horarias, llamadas telefónicas y necesidades del“ayer”.
Les dejo una parte de una reflexión que me caló hondo muy hondo y que completa o resume esta extraña sensación que nos une y nos aliena. Es la columna de Mori Ponsowy sobre Ser Padres hoy, que salió publicada en un medio gráfico cordobés.
“…Cuántas horas pueden pasar los chicos frente a la tele?, ¿ Cómo sacudir a los adolescentes de la apatía para que se interesen por el conocimiento? ¿Cómo trasmitirles confianza en la familia después de un divorcio?... Muchos pensador coinciden en señalar que en nuestro tiempo- a pesar d sus múltiples e innegables ventajas- algo importante se ha perdido.
Para algunos especialistas el escape del exceso de prohibiciones de otras épocas, han conducido a un exceso de permisividad que trae consecuencias nocivas. Para otros, los padres están más preocupados por darles bienestar material, y descuidan el aspecto más emocional de la crianza. En tanto, un profesional asegura que los chicos están constantemente bombardeados por mensajes violentos…
Yo diría que nos hemos quedado sin tiempo. De tanto dejarnos seducir por la industria del entretenimiento, de tanto ver película tras película, detrás de correr como locos detrás del éxito y del dinero, de tanto preocuparnos por no perder lo mucho o lo poco que tenemos, nos hemos quedado sin tiempo para estar con nuestros hijos.
Sin tiempo para observarlos en silencio y con la sensibilidad necesaria para descubrir lo que les pueda estar pasando. Sin tiempo para estar con ellos echados en una plaza, en silencio, mirando las nubes pasar. O volando un barrilete. O incluso sin hacer nada en absoluto.
Tal vez no sea tan difícil recuperar algo de lo perdido, Al fin y al cabo, el futuro sólo está hecho de tiempo. En nosotros está en qué gastarlo”
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