lunes, 18 de mayo de 2009

Límites de amor




Límites de tiempos, horarios acotados, pensamientos unificados y otras yerbas me impidieron llenar estos espacios en forma frecuente.

Perdón a mis seguidoras pero fundamentalmente perdón a mi misma.. a mi necesidad de centralizar mi energía y de canalizar mi maternidad por escrito. Una forma de destellar el síntoma y de internalizar lo aprendido. Los lìmites nos los ponemos nosotras mismas, del mismo modo que disponemos de nuestro tiempo para romperlos. Y hablando de límites, y sin muchas ganas de teorizar ni danzar sobre la bibliografía maternaria existente, les cuento que hace unas semanas atrás tuve una reunión en el colegio de Canela en el que se habló de eso.
Límites a nuestros hijos.. decirlo es fácil, renegar en el momento es tarea difícil. Lo que me quedo remarcado es una simple comparación: Un niño sin límites es como un auto que se conduce en una carretera sin señales de tránstio: no sabe a donde va o que riesgos tomará en una ruta que puede ser peligrosa por el tránsito o por el pavimento o bien, silenciosa hasta el adormecimiento.
Un niño debe saber hasta donde puede llegar, por que y para qué. Todo debe estar sujeto a una explicación del no.
Y en caso que se rompa con los límites planteados, los pedadogogos sugiereron una "consecuencia" que en mi época se llamaba "penitencia" ligada o referida a la falta.
"De nada vale decir porque te portaste mal no ves tele, si la falta no tiene nada que ver con la tele" Hay quu ser lo suficientemente creativos para generar una consecuencia que repare el daño, para que el niño pueda tomar conciencia de su error. No es fácil, hasta en esto tenemos que buscarle la vuelta!!!!
Otra sugerencia del equipo docente es algo lógico y simple pero que nos cuesta cumplir: que las consecuencias sean cumplidas o que las penas sean reales... "No vas a ver más televisión", es algo que roza lo fantástico. Que se acote, que se precise y por sobre todas las cosas que se cumpla..
Para finalizar y no quiero ahondar mucho, voy a citar las palabras de quien fue el primer pediatra de Canela, Alcides Panario: "Los límites son los más fieles actos de amor que un padre puede dejar a sus hijos"
"Recibe al niño con respecto, edúcalo con amor y déjalo ir en libertad", para cerrar, nunca olvidemos que nuestros niños son tesoros que cuidamos...

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